Luz al final del túnel, cortesía de una tumba.
Una lápida con grietas, letras gastadas y una luz que sale de dentro, proyectando sombras sobre la pared de detrás. De día es decoración de rincón; de noche, el foco de la habitación. Se coloca en la entrada, en el alféizar o en la estantería del salón, donde la luz tenga pared cerca para dibujar.
Lo que la hace distinta
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19,5 cm de altura: lápida de interior, proporcionada para una estantería.
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Luz y sombra: la iluminación interior proyecta el relieve sobre la pared.
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Preparada para iluminación de led: aloja luces, interruptor y cableado de 12 V.
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Piedra esculpida: grietas, letras y desgaste marcados en todo el frente.
Un recordatorio luminoso de que alguien, en algún momento, descansó ahí.